miércoles, 30 de marzo de 2016

Yellow-Coldplay



Para mi alma vagante preferida

Es a ti, chica de los ojos rotos.
A ti, que tienes poesía hasta en las puntas de los dedos.
A ti, que tienes una flor silvestre en el lado izquierdo del pecho.
A ti, que eres un huracán de sentimientos capaz de destrozar a cualquiera, incluso a ti misma.

Es a ti, y te diría que sonrieras, pero la vida,
como a todos los poetas,
no te ha tratado bien.

Y recuerda que está bien llorar cuando hay demasiadas nubes,
y que no hay problema en gritar cuando tus pulmones están dormidos.
Que tus ojeras y tus desastres te hacen todavía más preciosa,
y ojalá lo supieras.

Es a ti, soñadora, que luchas en mil guerras con versos por armas
y que las vas a ganar todas, créeme.

Y déjame decirte que la tuya es una de mis almas favoritas,
de esas que te encuentras cuando menos te lo esperas,
en una de esas noches en las que la vida no es más que una mala idea.

Es a ti, mi niña.
Que sepas que el mar es más bonito reflejado en tus ojos.
Y que quizás seas una causa perdida porque nadie se ha molestado, todavía, en buscarte.

Ilustración de Paula Bonet



martes, 29 de marzo de 2016

Confianza ( parte I)


"Puede que no lo sepas, 
pero nunca he sido capaz de abrirme el pecho ante alguien
y dejarme querer sin sentirme culpable"
-Loreto Sesma

Siempre supe que yo no estaba hecha para eso de necesitar a alguien,
y creo que protegí mis pulmones con mil y un muros,
totalmente segura de que nadie saltaría mil y dos veces por mí.

Pero tú siempre fuiste así de curioso,
siempre tuviste una de esas sonrisas que hace que,
como dice una de mis canciones favoritas,
estés siempre en mi cabeza.

Y ahora no sé lo que estoy haciendo, pero, a decir verdad, ¿cuándo lo he sabido?
Sólo quiero que sepas
que nunca nada me ha dolido tanto como despedirme de Madrid,
que el número 29 es el que más odio y supongo que es complicado explicar el por qué
que a veces lloro solamente porque no me he acostumbrado a la sequía,
que tengo más miedos que pestañas y quizás por eso no duerma bien,
que me encanta inventar constelaciones cuando no hay estrellas,
que empecé a escribir un 4 de septiembre y escribí algo sobre árboles y un anillo dorado,
y que me he encerrado en mí misma a base de portazos.

Quiero enseñarte mis nudos y que los deshagas uno a uno mientras me hablas sobre la eternidad,
que descubras partes de mí que escondí bajo sarcasmos y versos,
que intentes resolver el rompecabezas de por qué soy así, sin perder ninguna pieza.
Ilustración de Albert Soloviev

domingo, 27 de marzo de 2016

Cierra la puerta al salir


Estoy intentando no echarte de menos,
olvidarme de una vez por todas de tus ojos
y de tu forma de hablar sobre el universo y sobre mí.
De los tres malditos lunares que tienes en el hombro izquierdo.

Pero creo que no puedo.
Creo que vives en todas mis terminaciones nerviosas,
en todas y cada una de mis pestañas.
En sitios que ni sabía que existían.
Creo que te has instalado en mi risa,
en mis costillas,
en mi cabeza.

Y te pido que te vayas.
Te pido que dejes de bailar en mis pulmones con esa sonrisa que tanto me gustaba,
que cortes esas flores que no me dejan respirar.
Porque me estás haciendo perder el equilibro,
aunque creo que nunca tuve de eso.

Vete.
Sé que no hay formas bonitas de decir eso.
Ni hacen falta, créeme.
Por favor, vete.
Deja todo como estaba cuando viniste.
Tienes los zapatos en la puerta.

Y, bueno, sé que cuando cierres la puerta va a doler,
Temblarán mis cimientos.
Sé que probablemente volveré a ser las ruinas que siempre fui.
El desastre al que tú pusiste orden.

Volveré a ser yo.
Yo sin ti.
Yo.
Ilustración de Paula Bonet.
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